En la ciudad he perdido
el sabor de las cosas y vago por calles palpitantes con la gelidez del hastío; busco con la mirada ansiosa y no encuentro el espacio donde detenerme.
Los ruidos
viven en la avenida y dificultan mi andar, temo esos rostros de sonrisas fáciles, junto a una zancadilla de trajes iguales tropiezo y pierdo el ritmo que no llegué a alcanzar,...
Y llego a mi barrio
con esquinas de gente estancanda
con ramas que gustan golpear a los distraídos
con calles poceadas para recibir el otoño
con vientos que no hacen caer las hojas
con árboles para jugar escondidas
con charcos que tienen su nombre
con cordones apasionados.
Mi barrio tiene
el encanto de una biblioteca con libros viejos
y un perro chiquito que cada vez que paso me sonríe.
Octubre 2008
<… no ser pequeño para que así
las penas nos duren poquito> fda
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